pexels-shiny-diamond-3762871-scaled

Cuándo empezar con los tratamientos específicos: concentrados y contornos de ojos

Tenemos muy claro que deberíamos empezar a cuidar nuestra piel con un tratamiento hidratante a partir de los 20 años, y después seguir cuidándonos con productos adecuados para nuestra edad, tipo de piel y necesidad.  ¿Pero cuándo y cómo deberíamos comenzar a utilizar los tratamientos más específicos como el contorno de ojos y los concentrados? ¡Te lo explicamos!

Concentrados, un “boost” de belleza

A partir de los 30 años, es recomendable ampliar el abanico de tratamientos de belleza para dar respuesta a los nuevos retos a los que se enfrenta tu piel.

Los “concentrados de belleza” se caracterizan por su alta concentración de activos, su acabado no graso y su rápida absorción y preparan la piel para que sea más permeable a los tratamientos posteriores, potenciando su resultado. Asimismo, proporcionan un “boost” de activos que, aplicados por la noche, también ayudan a reparar la piel.

Más que según la edad, el concentrado se debe escoger en función del tipo de piel y de las necesidades que tiene en ese momento. Hay pieles jóvenes con envejecimiento prematuro que necesitarán un concentrado más potente que algunas pieles más maduras pero mejor conservadas, por ejemplo. Por eso, es tan importante contar con el consejo de un profesional, para proporcionar a la piel lo que realmente necesita, ni más ni menos.

En Skeyndor tenemos concentrados de diferentes tipologías: hidratantes, anti-edad, iluminadores… ¡Encuentra el tuyo!

Cuida tu mirada con el contorno de ojos

El área alrededor del ojo es una zona muy sensible; la piel es mucho más fina y delicada que en el resto del rostro. Por eso, es necesario tratarla con un producto especialmente diseñado que respete su naturaleza al mismo tiempo que le proporciona el tratamiento que necesita: el contorno de ojos.

Los contornos de ojos se deberían utilizar a partir de los 30 años o si eres más joven, cuando veas que  la zona lo necesita. Tal vez no requieras  un tratamiento antiedad, sino hidratante o antiojeras, por ejemplo, pero lo más importante es fijarse bien en el área y “prevenir antes que curar”. Recuerda que este tipo de tratamiento se aplica con pequeños toques para estimular la microcirculación cutánea. Se necesita muy poca cantidad de producto para optimizar su efecto y hay que recordar aplicarlo hasta las sienes para un cuidado global del área.